Mi labor como fisioterapeuta (o la filosofía de trabajo de la clínica) se basa en un abordaje integral y personalizado, cuyo objetivo principal es identificar la causa del dolor, tratarlo de manera eficaz y dotar al paciente de las herramientas necesarias para que pueda gestionarlo de forma autónoma y duradera.
1. Entrevista clínica
El primer paso en el proceso terapéutico consiste en realizar una entrevista clínica detallada. A través de esta valoración inicial, recojo toda la información relevante sobre el estado del paciente: antecedentes médicos, características del dolor, limitaciones y alteraciones de la función, así como posibles factores que lo originan o perpetúan.
Esta fase es esencial para comprender el problema en profundidad y establecer un diagnóstico fisioterapéutico preciso.
2. Tratamiento manual y/o fisioterapia avanzada
En función de los hallazgos clínicos establecemos un plan de tratamiento individualizado el cual puede incluir técnicas de terapia manual y/o fisioterapia avanzada de carácter invasivo (como neuromodulación percutánea (NMP), electrolisis percutánea intratisular (EPI) o punción seca, entre otras). El objetivo es reducir el dolor y restaurar la función de la manera más rápida y efectiva posible.
3. Ejercicio terapéutico y educación del paciente
También dependiendo de la evolución del dolor y de las características del paciente, antes o después, se inicia una fase activa centrada en el ejercicio terapéutico personalizado.
A través de la cual el paciente adquiere mayor control sobre su cuerpo y su dolencia o alteración de la función, recupera la confianza en el movimiento y aprende a gestionar su condición sin depender de forma continua del tratamiento presencial de fisioterapia.

